sábado, 18 de noviembre de 2017

Por fin lo veo


Recuerdo al señor, no fue mi abuelo.
Partió. Un año, y por fin veo.

Amó a su nieto, sus brazos le abrió.
Un espacio de seguridad y un lugar donde ser él mismo.
Le abrió su casa y le dio su familia.

No lo noté entonces, hoy lo veo.
Fui su nieta, sin yo notarlo me regaló lo que mis abuelos no hicieron.
Calma y afecto, brindó la belleza de sus méritos a mí por igual.
Me dio bellos recuerdos,
hoy por fin lo veo.
Abrió su casa y su tiempo,
me dio un lugar de seguridad y no debía esconder mí ser.

Ante mis ojos fue padre para su nieto y me regaló su familia.

El padre... ese hombre duro y mezquino solo se miró en el espejo,
se mira y guarda su calor.
Enfría lo que le rodea, quema lo que toca y absorbe el aire.
Ese hombre no fue hombre, tan solo una barrera, pero yo no lo dejé echarme.

Hoy lo veo, debí marcharme y volver al hogar cálido del abuelo, dejar atrás lo ajeno.
Debí cimentarme en su brazo izquierdo y hacer su lejana familia nuestra familia.
Hoy lo veo, y al menos hoy lo entiendo...
Hoy mi corazón recibió calor del pasado y de la muerte.

Gracias al abuelo, gracias nieto.

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