Siento una estaca en la garganta, en el pecho, dentro del estómago.
Siento como el agua inunda mis ojos secos y se retrae de vuelva a mi mente.
Me duelen los pensamientos y las personas egoístas.
Siento el vacío de de los insensibles y de los que solo toman.
El cuello me duele y la cabeza me pesa, siento dolor en el pecho y el hambre en las punzadas del estómago.
Me duele el alma,
y mis pensamientos me lastiman.
Mis oídos parecen estar inchados, tratando de cerrarse. Mis ojos están cansados y mi mente solo quiere una almohada. Pero, encontré un café y una música suave.
Me duele tanto que la garganta parece ser alguien más. Tiene su propia vida y sus propios deseos. Estoy enojada, resuelta a dejar a todos lejos de mi. Aislar la mente y no pensar más. Pero tengo un café y hay colores hermosos.
La luz es bella sobre la madera vieja, las piedras tienen un encanto de historia y mi lengua reconoce la dulzura del café de la zona y mis ojos aprecias la taza blanca y pesada que deja saborear aún más el olor y color del café.
Siento que me duele la vida, los engaños, las personas, mi madre.Me duele abrir los ojos y esperar algo nuevo.
Me duele saber que no hay futuro, solo este momento y los que ya pasaron.
Me duele la vida, y entonces siento el olor vaporoso del cilantro y el vinagre.
Siento el calor del plato y no puedo dejar de pensar en el color de las espinacas sobre la salsa.
Me duele el alma, pero tal vez haya una en los sonidos, el color y el olor de este plato.
Tal vez es todo lo que importe, lo otro no tiene nada de valor en su interior.
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