viernes, 17 de marzo de 2017

Ansiedad

Sus entrañas vibran,
la respiración le pesa,
el corazón se le estruja.
Cada fibra nerviosa en su estómago apela.

Siente el aire caliente entrar y salir por su nariz,
es tan denso que no alcanza a llenar los pulmones.
En su garganta se atoran los suspiros y
sus costillas comprimen sus lamentos.
Siente entre sus manos temblorosas la humedad fría del miedo.
Sus hombros duros se inclinan sobre la silla mientras sus brazos pierden la fuerza.

Siente sus emociones, acaricia sus frustraciones y
abraza el momento de llorar.
Busca el amor en su pecho, lo regala,
lo entrega a su dueño.

Poco a poco su mente se serena
al fin siente su diafragma trabajando;
mira a su alrededor y la noche ha caído.
Las imágenes en su mente avanzan despacio,
los pensamientos se disipan,
el ansiedad duerme.





Ayer...

Y recuerdo la forma en que tus brazos me tomaron,
la naturalidad con la que me miraste,
la suavidad de tu sonrisa.

Fue como haberte conocido siempre.
Sin saber mucho de tí, confié.
No fue la sinceridad de tus palabras,
no confié en tus propuestas o insistencia.
Fueron tus ojos,
la contradicción en tu mirada,
la expresión de tu rostro,
tus silencios.

Fueron tus enojos y tus caprichos los que susurraron tu historia.
Fue tu paciencia disimulada la que me ancló a tu deseo.
Ahora, la calidez de tu voz me seduce,
la suavidad de tus palabras me acaricia.
Son los destellos de tus confidencias los que me agitan.
Es la belleza de tu corazón la que me anima.
Son tus secretos los que me invitan.

Ahora, es el deseo de mirar tu vacíos y soñar con tus anhelos los que desarman.
Ahora, es tu historias la que me detiene, me aleja, me atrae.
Ahora, eres tu quien me tiene.


D



martes, 14 de marzo de 2017

A veces



A veces, cuando cierro los ojos, te miro;
así, callado como tú eres,
distante, ausente, frío.

A veces, repito tú nombre cuando despierto.
Te hablo por la mañana y me despido por la noche.
Siento tu pecho debajo de mi mejilla y tus pies rodeando los míos.
Miro tu perfil al dormir y aún eres mío.

A veces aún quiero correr a llamarte,
correr e intentar alcanzarte.
A ratos, imagino que me miras y sueñas.
Imagino que nada te hace falta cuando me piensas.
Imagino que solo soy yo en tu mirada, y sólo yo en tu deseo.

Sin embargo, a veces, imagino que no existes y todo es mejor.
Recuerdo mi vida sin ti y el color del cielo
Recuerdo mis anhelos y sueño.
Recuerdo el brillo de mi mente y la suavidad del futuro.

A veces, aún te anhelo.
A veces, recuerdo que no te tengo.
A veces, olvido que aún te quiero.


Diana

lunes, 13 de marzo de 2017

Te encontré


En tus labios encontré mi hambre, y tus brazos cubrieron mi sed,
pero tus ojos... ellos me mostraron el golpe fuerte del agua y la intensidad de la tempestad.
La calidez de tu cuerpo se alimentó de mi deseo,
mientras que la fuerza de manos nutrió mi cuello.
Avance hacia la noche sin miedo,
alcance la claridad de un suspiro,
me hundí en los cantos de la mañana
y soñé con tus besos mientras dormías.
Aguarde en tu silencio, soñando, hasta que mire tus ojos de nuevo.

sábado, 11 de marzo de 2017

Solitaria y fría

Ella, solitaria y fría.
Ella, muerte mía.
Camina a mi lado, muy cerca.
Como un imán me llama,
como un amante me cela,
juega con mi vida.



Rosa mis labios, mi cuerpo abraza.
Siempre cerca, siempre alerta.
Le deseo, le temo.
Sufro si no le encuentro,
no le busco, pero le espero.

Muerte bendita, augurio de suerte.
En mi mente busca lo que quiere.
En mi aliento encuentra el deseo de verle,
En mi pecho toma el anhelo de tenerle cerca.

En el alba veo tu rostro.
En el viento su voz encuentro .
En la brisa fresca su aliento siento.
Sueño con mirarle, pero a su amor temo.

Elizabeth

viernes, 10 de marzo de 2017

Te he mirado

Te he mirado, en silencio he contemplado tu ir y venir.
Te he susurrado mi amor al oído y no lo has escuchado.
Te mire a los ojos y te dije te amo.
Entonces, miraste al suelo y lloraste al pensar que nadie diría eso.
Eso fue, no me escuchaste.

Te escribí durante años y tú solo pensaste en alguien más.
Alabe tu sonrisa y te volviste sombría al creer que mentía.
Pensaste que mi poesía era un secreto dedicado al viento
Imaginaste que mi voz endulzaba el oído de álguien a quien quería,
y así, ansiaste que mi calidez le diera consuelo.
Sin embargo, a mi no me miraste.

En cambio yo, siempre te mire sin entender por qué  ignorabas que he estado allí.
Junto a ti, esperando.
Cada día, pendiente de ti, amando tu mirada, añorando tus historias,
deseando que sonrías, y esperando que notaras que te quería.

Ese día ha llegado.
Hoy lo sabes ¿Cierto?
Te esperé largos años y hoy sabes que siempre fue para ti.

Cada día, cada mensaje, 
cada susurro, siempre has sido tú la fuente.
Eran tus lágrimas las que secaba,
escribía historias que te consolaran;
poemas que te inspiraran;
dibujos que te hablaran, para que al fin notarás que eras bella 

No fui fuerte en protegerte,
no grité con fuerza que te amaba.
Sé que no pude abrazarte cuando lo necesitabas,
y que no logré retener tu mirada.
Pero siempre estuve junto a ti, tratando de alcanzarte.

Siempre estuve junto a ti,
levantando tus sueños,
renovando tu esperanza.
Sé que querías mirarme pero no lo lograbas.
Pero hoy, hoy te detuviste,
al fin me miraste.
No llores, sonríe, eso es lo único que siempre he deseado. 


D. E.