viernes, 17 de marzo de 2017

Ayer...

Y recuerdo la forma en que tus brazos me tomaron,
la naturalidad con la que me miraste,
la suavidad de tu sonrisa.

Fue como haberte conocido siempre.
Sin saber mucho de tí, confié.
No fue la sinceridad de tus palabras,
no confié en tus propuestas o insistencia.
Fueron tus ojos,
la contradicción en tu mirada,
la expresión de tu rostro,
tus silencios.

Fueron tus enojos y tus caprichos los que susurraron tu historia.
Fue tu paciencia disimulada la que me ancló a tu deseo.
Ahora, la calidez de tu voz me seduce,
la suavidad de tus palabras me acaricia.
Son los destellos de tus confidencias los que me agitan.
Es la belleza de tu corazón la que me anima.
Son tus secretos los que me invitan.

Ahora, es el deseo de mirar tu vacíos y soñar con tus anhelos los que desarman.
Ahora, es tu historias la que me detiene, me aleja, me atrae.
Ahora, eres tu quien me tiene.


D



No hay comentarios:

Publicar un comentario