Te he mirado, en silencio he contemplado tu ir y venir.
Te he susurrado mi amor al oído y no lo has escuchado.
Te mire a los ojos y te dije te amo.
Entonces, miraste al suelo y lloraste al pensar que nadie diría eso.
Eso fue, no me escuchaste.
Te escribí durante años y tú solo pensaste en alguien más.
Alabe tu sonrisa y te volviste sombría al creer que mentía.
Pensaste que mi poesía era un secreto dedicado al viento
Imaginaste que mi voz endulzaba el oído de álguien a quien quería,
y así, ansiaste que mi calidez le diera consuelo.
Sin embargo, a mi no me miraste.
En cambio yo, siempre te mire sin entender por qué ignorabas que he estado allí.
Junto a ti, esperando.
Cada día, pendiente de ti, amando tu mirada, añorando tus historias,
deseando que sonrías, y esperando que notaras que te quería.
Ese día ha llegado.
Hoy lo sabes ¿Cierto?
Te esperé largos años y hoy sabes que siempre fue para ti.
Cada día, cada mensaje,
cada susurro, siempre has sido tú la fuente.
Eran tus lágrimas las que secaba,
escribía historias que te consolaran;
poemas que te inspiraran;
dibujos que te hablaran, para que al fin notarás que eras bella
No fui fuerte en protegerte,
no grité con fuerza que te amaba.
Sé que no pude abrazarte cuando lo necesitabas,
y que no logré retener tu mirada.
Pero siempre estuve junto a ti, tratando de alcanzarte.
Siempre estuve junto a ti,
levantando tus sueños,
renovando tu esperanza.
Sé que querías mirarme pero no lo lograbas.
Pero hoy, hoy te detuviste,
al fin me miraste.
No llores, sonríe, eso es lo único que siempre he deseado.
D. E.
No hay comentarios:
Publicar un comentario