martes, 12 de septiembre de 2017

Leía


Leo y te pienso.
Leo y recuerdo tus dudas.
Leo y estas aquí... inundando mis momentos.
Leo y veo un reflejo sin distinguir si es el tuyo o el mío, 
pero te pienso, te tengo.

En esos ratos, te veo, te beso,
miro tus ojos bellos y te despido.
En esos momentos sé que te irás, que estás lejos.

Sé que te miraré de nuevo al sonreirle a la vida, 
sé que te miraré cuando avance y no regrese.
Sé que estarás allí, como el día y la noche, 
siendo la dualidad de la que aprendo.

Cuando leo, te veo, suspiro y te dejo vivir lejos.

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