Leo y te pienso.
Leo y recuerdo tus dudas.
Leo y estas aquí... inundando mis momentos.
Leo y veo un reflejo sin distinguir si es el tuyo o el mío,
pero te pienso, te tengo.
En esos ratos, te veo, te beso,
miro tus ojos bellos y te despido.
En esos momentos sé que te irás, que estás lejos.
Sé que te miraré de nuevo al sonreirle a la vida,
sé que te miraré cuando avance y no regrese.
Sé que estarás allí, como el día y la noche,
siendo la dualidad de la que aprendo.
Cuando leo, te veo, suspiro y te dejo vivir lejos.
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