sábado, 18 de noviembre de 2017

Por fin lo veo


Recuerdo al señor, no fue mi abuelo.
Partió. Un año, y por fin veo.

Amó a su nieto, sus brazos le abrió.
Un espacio de seguridad y un lugar donde ser él mismo.
Le abrió su casa y le dio su familia.

No lo noté entonces, hoy lo veo.
Fui su nieta, sin yo notarlo me regaló lo que mis abuelos no hicieron.
Calma y afecto, brindó la belleza de sus méritos a mí por igual.
Me dio bellos recuerdos,
hoy por fin lo veo.
Abrió su casa y su tiempo,
me dio un lugar de seguridad y no debía esconder mí ser.

Ante mis ojos fue padre para su nieto y me regaló su familia.

El padre... ese hombre duro y mezquino solo se miró en el espejo,
se mira y guarda su calor.
Enfría lo que le rodea, quema lo que toca y absorbe el aire.
Ese hombre no fue hombre, tan solo una barrera, pero yo no lo dejé echarme.

Hoy lo veo, debí marcharme y volver al hogar cálido del abuelo, dejar atrás lo ajeno.
Debí cimentarme en su brazo izquierdo y hacer su lejana familia nuestra familia.
Hoy lo veo, y al menos hoy lo entiendo...
Hoy mi corazón recibió calor del pasado y de la muerte.

Gracias al abuelo, gracias nieto.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Tu



Quisiera describirte, pero no sé cómo hacerlo.
Te pienso y no hay palabras, solo sensaciones,
tan solo mi respiración pausada y pesada.

Quisiera hablar de ti, pero solo hay aire inundando mis pulmones.
Solo mi vientre ceñido.

Quisiera describir la belleza en tu sonrisa, la levedad de tus labios,
pero solo encuentro calma y deseo.

Quisiera expresar la sensación de tu mano tomando la mía,
ese breve momento cuando te sentí mío.
Ese estremecimiento lento en el que la realidad se parecía más a un deseo.

Quisiera transmitir esos minutos en los que sin amarte, amé.
Los instantes en que amé tu humanidad, más que tu singularidad,
y aun así todo aquello fuiste solo tú.

Quisiera mostrar la visión que tu respiración me dió,
pero solo puedo recordarte callado, tenue, suave.
Solo puedo pensar en la cálida fortaleza de tu presencia.

Quisiera, pero, tan solo recuerdo.


E

martes, 12 de septiembre de 2017

Leía


Leo y te pienso.
Leo y recuerdo tus dudas.
Leo y estas aquí... inundando mis momentos.
Leo y veo un reflejo sin distinguir si es el tuyo o el mío, 
pero te pienso, te tengo.

En esos ratos, te veo, te beso,
miro tus ojos bellos y te despido.
En esos momentos sé que te irás, que estás lejos.

Sé que te miraré de nuevo al sonreirle a la vida, 
sé que te miraré cuando avance y no regrese.
Sé que estarás allí, como el día y la noche, 
siendo la dualidad de la que aprendo.

Cuando leo, te veo, suspiro y te dejo vivir lejos.

domingo, 25 de junio de 2017

Así era


Le conocí una tarde brillante, no tenía nada peculiar salvo la forma sigilosa en la que hablaba.
Era alto, delgado, cabello castaño, lucia desalineado y un tanto despeinado.
Su voz era suave, su mirada apagada y su sonrisa sincera.

Lo miré un rato y no pude decidir cuál era su encanto.
La belleza no se hallaba en sus rasgos,
más bien, era una mezcla en su piel, un murmullo en su aliento.
Tal vez fue su voz o la naturalidad de su abrazo.
Quizá fue su sonrisa o su forma disimulada de llamar la atención,
quizá el interés pausado por saber más sobre mí.
No lo supe entonces y no lo sabría al avanzar los días.

Me envolvía la tenue sensación de su cuerpo,
la calidez de sus labios que apaciguaban,
era su constante tranquilidad la que me dominaba.
No obstante continúe en el camino que estaba frente a mí.

No había razón para alejarme, pero tampoco para seguirle.
No había un camino para seguir ni una idea que cultivar.
Caminé y no hubo un sendero que compartir.

lunes, 22 de mayo de 2017

Ese día


El gran edificio blanco brillaba,
parecía más grande de lo habitual, 
en algún sentido más bello, melancólico y bello.

El sol era intenso, 
lo suficiente como para opacar las ideas sin sentido en su mente, 
tan cálido como para crear un invernadero debajo de su blusa e incubar nuevos deseos. 
Era un momento para dejar evaporar las toxinas, 
un momento para que el líquido salado sobre su piel tomara su propio camino y enfriara sus antiguos anhelos. 

El calor del sol y el blanco de las figuras de mármol susurraban, 
el viento casi inmóvil hablaba en voz baja 
y todos ellos le empujaban a soñar de nuevo,
le murmuraban tenues cancioncillas de felicidad y breves relatos de soledad. 

Era como si pequeñas burbujas de sol penetraran cada poro de sus piernas y todas ellas se dirigieran a sus pies -justo como cuando el arena quema y debes correr- 
entonces nada tenía sentido, 
pero debía correr y quemarse para abrazar la sombra de lo incierto. 

El día era bello y la banca caliente,
pero todo fue paz y nada importaba,
solo era ella y las nubes que avanzaban.


D

jueves, 13 de abril de 2017

Una historia...



Me encontraba sentada a la cama sosteniendo el teléfono, -te amo-, le dije. Mire a la pared y lo repetí. No había sentido en lo que decía y aún así era real...
Lo había dicho cuando descubrí que no podía manejar mis deseos. Lo había pensado cuando me hallaba sola y sin ganas. Lo había aceptado cuando estaba tranquila y no necesitaba la compañía de nadie. Era la realidad, no había que pensarlo mucho, jamas había sido tan real. La sensación no implicaba mariposas en la barriga o ideas fantasiosas. Era más bien, una satisfacción sobria, un pensamiento cálido. Era como el olor del café recién molido que vuela en el aire y poco a poco llena tus pulmones. Era como amanecer bajo un árbol y oler la humedad de la tierra, como sentir el viento frío en la cara y saber que debes avanzar. 

Más tarde tome un café sin azúcar y pensé en él. Cerre los ojos y escuche sus palabras. El sonido de Hindi Zhara me hizo divagar. Recordé esos primero días en los que era una persona frágil y suave. Recordé sus labios y la forma en que besaba, recordé la sensación que me causaba tenerle cerca. Aún ahora, creo que imaginarle cerca me hace respirar hondo y cerrar los ojos. 
Recordé sus palabras y me parecieron bellas, como todo lo bello fueron cortas pero profundas, parecieron brotar como cuando se pincha un globo y la única opción es que el aire salga a la fuerza. Un momento para disfrutar. 

No sucedió algún cambio al otro día, no halle mayor interés en él o viceversa, pero sentí confianza. Una vez más sentí que todo lo que emanaba de él era verdadero, eramos dos personas que tenían al menos una cosa en común y era real. Encontré la tranquilidad de esa verdad que diario escondemos, somos vulnerables, pero esta vez lo disfruté, lo disfrutamos. Tal vez no hubo una reacción posterior, tal vez nada cambio para él y tal vez no hablaríamos más, pero ese día gané la sinceridad que deseaba. -"Beautiful stranger, just want to take your hand. How sweet it can be if you make me dance? How long will it last baby if we dance?"-, la voz femenina en la radio me invitaba a imaginar. Mejor dicho, a recordar...

A la mañana siguiente halle que la tranquilidad había vuelto a mi vida. La mañana y la noche por fin estaban llenas de aire fresco y el sol brillaba como siempre lo había hecho. 
Sabía que mi mundo era más bello por que su presencia divagaba cerca. El pasado era bueno, los sucesos a su lado me hicieron valiente, constante y más paciente. Los días con él me empujaron a  prenderme de lo bueno y tener coraje para asirme de lo mío. 
Aprendí a comprar y perdí miedo a fallar.


 D

miércoles, 12 de abril de 2017

Pasado


Un día


Mire dentro de tus ojos y el vacío enfrío la noche,
mire tus ojos y descubrí que no había nadie en ellos.
No habías muerto ayer sino antes,
mucho antes que lo notaras,
mucho antes de que tu corazón se parara.

No hay amor para quien no ama,
no hay dolor para quien no vive
y tu, mi amor, no podías amar desde hacia días.
No podrías llorar por que no sabrías como.
Ahora es rancia tu poesía,
amor, dejaste este mundo antes de lo que creías.




viernes, 17 de marzo de 2017

Ansiedad

Sus entrañas vibran,
la respiración le pesa,
el corazón se le estruja.
Cada fibra nerviosa en su estómago apela.

Siente el aire caliente entrar y salir por su nariz,
es tan denso que no alcanza a llenar los pulmones.
En su garganta se atoran los suspiros y
sus costillas comprimen sus lamentos.
Siente entre sus manos temblorosas la humedad fría del miedo.
Sus hombros duros se inclinan sobre la silla mientras sus brazos pierden la fuerza.

Siente sus emociones, acaricia sus frustraciones y
abraza el momento de llorar.
Busca el amor en su pecho, lo regala,
lo entrega a su dueño.

Poco a poco su mente se serena
al fin siente su diafragma trabajando;
mira a su alrededor y la noche ha caído.
Las imágenes en su mente avanzan despacio,
los pensamientos se disipan,
el ansiedad duerme.





Ayer...

Y recuerdo la forma en que tus brazos me tomaron,
la naturalidad con la que me miraste,
la suavidad de tu sonrisa.

Fue como haberte conocido siempre.
Sin saber mucho de tí, confié.
No fue la sinceridad de tus palabras,
no confié en tus propuestas o insistencia.
Fueron tus ojos,
la contradicción en tu mirada,
la expresión de tu rostro,
tus silencios.

Fueron tus enojos y tus caprichos los que susurraron tu historia.
Fue tu paciencia disimulada la que me ancló a tu deseo.
Ahora, la calidez de tu voz me seduce,
la suavidad de tus palabras me acaricia.
Son los destellos de tus confidencias los que me agitan.
Es la belleza de tu corazón la que me anima.
Son tus secretos los que me invitan.

Ahora, es el deseo de mirar tu vacíos y soñar con tus anhelos los que desarman.
Ahora, es tu historias la que me detiene, me aleja, me atrae.
Ahora, eres tu quien me tiene.


D



martes, 14 de marzo de 2017

A veces



A veces, cuando cierro los ojos, te miro;
así, callado como tú eres,
distante, ausente, frío.

A veces, repito tú nombre cuando despierto.
Te hablo por la mañana y me despido por la noche.
Siento tu pecho debajo de mi mejilla y tus pies rodeando los míos.
Miro tu perfil al dormir y aún eres mío.

A veces aún quiero correr a llamarte,
correr e intentar alcanzarte.
A ratos, imagino que me miras y sueñas.
Imagino que nada te hace falta cuando me piensas.
Imagino que solo soy yo en tu mirada, y sólo yo en tu deseo.

Sin embargo, a veces, imagino que no existes y todo es mejor.
Recuerdo mi vida sin ti y el color del cielo
Recuerdo mis anhelos y sueño.
Recuerdo el brillo de mi mente y la suavidad del futuro.

A veces, aún te anhelo.
A veces, recuerdo que no te tengo.
A veces, olvido que aún te quiero.


Diana

lunes, 13 de marzo de 2017

Te encontré


En tus labios encontré mi hambre, y tus brazos cubrieron mi sed,
pero tus ojos... ellos me mostraron el golpe fuerte del agua y la intensidad de la tempestad.
La calidez de tu cuerpo se alimentó de mi deseo,
mientras que la fuerza de manos nutrió mi cuello.
Avance hacia la noche sin miedo,
alcance la claridad de un suspiro,
me hundí en los cantos de la mañana
y soñé con tus besos mientras dormías.
Aguarde en tu silencio, soñando, hasta que mire tus ojos de nuevo.

sábado, 11 de marzo de 2017

Solitaria y fría

Ella, solitaria y fría.
Ella, muerte mía.
Camina a mi lado, muy cerca.
Como un imán me llama,
como un amante me cela,
juega con mi vida.



Rosa mis labios, mi cuerpo abraza.
Siempre cerca, siempre alerta.
Le deseo, le temo.
Sufro si no le encuentro,
no le busco, pero le espero.

Muerte bendita, augurio de suerte.
En mi mente busca lo que quiere.
En mi aliento encuentra el deseo de verle,
En mi pecho toma el anhelo de tenerle cerca.

En el alba veo tu rostro.
En el viento su voz encuentro .
En la brisa fresca su aliento siento.
Sueño con mirarle, pero a su amor temo.

Elizabeth

viernes, 10 de marzo de 2017

Te he mirado

Te he mirado, en silencio he contemplado tu ir y venir.
Te he susurrado mi amor al oído y no lo has escuchado.
Te mire a los ojos y te dije te amo.
Entonces, miraste al suelo y lloraste al pensar que nadie diría eso.
Eso fue, no me escuchaste.

Te escribí durante años y tú solo pensaste en alguien más.
Alabe tu sonrisa y te volviste sombría al creer que mentía.
Pensaste que mi poesía era un secreto dedicado al viento
Imaginaste que mi voz endulzaba el oído de álguien a quien quería,
y así, ansiaste que mi calidez le diera consuelo.
Sin embargo, a mi no me miraste.

En cambio yo, siempre te mire sin entender por qué  ignorabas que he estado allí.
Junto a ti, esperando.
Cada día, pendiente de ti, amando tu mirada, añorando tus historias,
deseando que sonrías, y esperando que notaras que te quería.

Ese día ha llegado.
Hoy lo sabes ¿Cierto?
Te esperé largos años y hoy sabes que siempre fue para ti.

Cada día, cada mensaje, 
cada susurro, siempre has sido tú la fuente.
Eran tus lágrimas las que secaba,
escribía historias que te consolaran;
poemas que te inspiraran;
dibujos que te hablaran, para que al fin notarás que eras bella 

No fui fuerte en protegerte,
no grité con fuerza que te amaba.
Sé que no pude abrazarte cuando lo necesitabas,
y que no logré retener tu mirada.
Pero siempre estuve junto a ti, tratando de alcanzarte.

Siempre estuve junto a ti,
levantando tus sueños,
renovando tu esperanza.
Sé que querías mirarme pero no lo lograbas.
Pero hoy, hoy te detuviste,
al fin me miraste.
No llores, sonríe, eso es lo único que siempre he deseado. 


D. E.